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Lunes, 08 Octubre 2018 09:00

La negativa del conductor a someterse a las pruebas de alcohol y drogas

 

 

 

Durante estos meses de verano en LMTABOGADOS, al no cerrar en Agosto, nos han llegado numerosos asuntos relacionados con los DELITOS CONTRA LA SEGURIDAD VIAL. La mayoría de los asuntos se trata de conducción de vehículos a motor o ciclomotores bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas, así como accidentes de tráfico con lesionados.

 

Y por poner datos, los delitos relacionados con el tráfico en enero de 2018 suponían el 35% del total de los delitos que se cometen en España (por encima de los delitos de lesiones o robos), siendo, según los datos estadísticos oficiales del CGPJ, 1.319 personas que cumplieron pena de prisión como consecuencia de haber cometido delitos contra la seguridad vial. Además, las sentencias que acaban en condena para el infractor de un delito de tráfico han aumentado de forma considerable en los últimos años, pasando de un 66% de los juicios en 2008 a un 85% en 2015. De las cerca de 650.000 sentencias condenatorias dictadas entre diciembre de 2007 y abril de 2017, el 60% fueron por consumo de alcohol y drogas, el 27% por circular sin permiso de conducir, el 7% por provocar un grave riesgo para la circulación y, finalmente, el 3,5% por negarse a hacer un test de drogas o alcohol. Es decir, más de 22.000 sentencias en 10 años por negarse a someterse a test de alcohol y drogas.

 

Pero también llegan a nuestro despacho delitos cometidos por conductores que desconocen que negarse a someterse a las pruebas legalmente establecidas para la comprobación de las tasas de alcoholemia y la presencia de las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas en su cuerpo, cuando así se lo haya indicado un agente de la autoridad, es un delito.

 

Y solo es delito si el agente le requiere para realizar la prueba puesto ya que existen indicios que puedan acreditar que el conductor conducía con una velocidad que excedía los límites de velocidad, conducía de forma irregular o temeraria, o presentaba indicios de estar influenciado por sustancias toxicas, alcohólicas o drogas.

 

Estos conductores creen que si se niegan a someterse a las pruebas o realizan las mismas de manera defectuosa, por ejemplo al no soplar con suficiente fuerza en el etilómetro, evitarán que se le impute y posteriormente se les condene como autores de un delito de conducción bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas.

 

Pues bien, desde la Sección Penal y de Cumplimiento Normativo de LMTABOGADOS hemos de indicarles que están en un error, y que lo más probable, por no decir casi seguro, es que acaben imputados por dos delitos: la alcoholemia penada con prisión de tres a seis meses o con la de multa de seis a doce meses o con la de trabajos en beneficio de la comunidad de treinta y uno a noventa días y, en cualquier caso, con la de privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años (art. 379 del Código Penal) y un delito de negativa a someterse a las pruebas de detección penado con prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años (art. 383 del Código Penal).

 

Así lo ha puesto de manifiesto nuestro Tribunal Supremo, por todas, su Sentencia de 8 de Junio de 2017, número 419/2017, en la que indicaba que condenar a un conductor por ambos delitos no vulneraba ningún principio jurídico, en especial aquel que indica que nadie puede ser castigado dos veces por el mismo delito. Además señala dicho Tribunal que la condena es proporcional a las infracciones producidas: poner en riesgo la seguridad de personas y bienes, además de no cumplir con lo ordenado por los agentes de la autoridad.

 

 

Es decir, acabará siendo investigado por DOS DELITOS en vez de UNO, lo que sin duda nos pone nuestro trabajo un poco más difícil y al cliente en una situación muy compleja y comprometida, ya que seguramente acabe condenado por ambos delitos con lo que ello supone, puesto que podría llegar a perder el carnet de conducir, estando obligado a realizar cursos de formación y a volver a realizar la prueba para la obtención del carnet de conducir.

 

Hemos de reiterar, una vez más, que mucha gente, a mayores de los profesionales de la conducción (camioneros, gruistas, taxistas, repartidores, etc), dependen de utilizar el vehículo para trasladarse a su puesto de trabajo, o para llevar a sus hijos al colegio, por lo que, como se puede comprobar, el trastorno es considerable.

 

Como decimos este delito es autónomo del delito de conducir bajo la influencia de bebidas alcohólicas y/o drogas, aunque estén muy relacionados. Para que se produzca el delito de negativa se necesitan varios elementos: el primero que el conductor esté conduciendo un vehículo a motor; segundo, que este sea requerido por un agente de la autoridad a realizar las pruebas de detección de alcohol y drogas reglamentariamente establecidas y, en tercer lugar, que el conductor a pesar de ello se niegue a realizarlas.

 

Es decir, la persona que se niegue solo puede ser el conductor del vehículo y debe estar conduciendo el mismo, o haber sido visto conduciendo el mismo por los agentes, por lo que no se da el supuesto delictivo cuando el vehículo está estacionado o con el motor parado, pero sí cuando el conductor carece de permiso de conducir, hecho que será otro delito distinto.

 

El conductor ha de ser instado a realizar la prueba de manera clara, tajante, reiterada, expresa y directa, por un agente de la autoridad que se encuentre en el ejercicio de sus funciones o que se identifique correctamente con su placa o con su uniforme, por lo que no puede realizarla un policía o guardia civil cuando se encuentre de vacaciones.

 

Y el Código Penal solo se refiere a las pruebas reglamentarias aprobadas y contenidas en los artículos 20 a 24 del Reglamento General de Circulación, en concreto a las siguientes: la prueba de aire espirado, la segunda prueba de aire espirado, análisis de sangre, orina u otros análogos.

 

Las pruebas de aire espirado se han de realizar mediante un etilómetro homologado y cuya revisión no haya caducado, mientras que la analítica de sangre y orina ha de realizarse en un centro hospitalario y por personal sanitario acreditado.

 

Ha existido cierta polémica sobre si la negativa a someterse a la segunda prueba de aire espirado es delito, ya que se ha realizado una primera con resultado positivo y la segunda solo sería de contraste. Pues bien, desde LMTABOGADOS debemos insistir en que SI es delito ya que este conflicto se ha zanjado por la Sentencia del Tribunal Supremo 210/2017, de 28 de Marzo de 2017, que manifiesta: "negarse a la segunda prueba de alcoholemia cuando la primera ha dado positivo, supone la comisión de un delito contra la seguridad vial del art. 383 Código Penal", ya que señala que se trata de dos fases de una misma prueba y por lo tanto al no completar la segunda fase de la prueba esta resulta fallido y en dicho caso se estaría cometiendo un delito contra la seguridad vial ya que la realización de la prueba es obligatoria.

 

El ciudadano debe ser informado en todo momento de los derechos que le asisten a la hora de realizar cualquiera de estas pruebas pero como puede observarse los bulos, las creencias erróneas y las dudas que tienen los conductores les llevan a incurrir en delitos que de otra manera no cometerían, de ahí la importancia de contar con el asesoramiento de ABOGADOS EXPERTOS como los de LMTABOGADOS pues le evitará cometer errores que a la larga le pueden resultar caros.

 

 

 

 

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